A continuación presentamos la editorial de la edición número 3 de Revolución Comunista, la revista de Colombia Marxista. Este número estará a la venta en físico a partir del próximo 5 de marzo. Pida su copia en: colombiamarxista@gmail.com
Nuestra tercera edición de Revolución Comunista está dedicada a uno de los temas más acuciantes en el momento histórico en el que vivimos: el imperialismo. Después de 842 días, el genocidio en Gaza continua con más de 71 mil muertos. Mientras tanto, el imperialismo estadounidense ha desplegado la “Doctrina Donroe”, con el secuestro escandaloso de Nicolás Maduro y el asesinato de más de 80 personas en territorio venezolano.
Despojo, bombardeos, saqueos y violaciones. Esta es la apariencia física del imperialismo. Los liberales lo presentan cómo un fenómeno reciente, causado por la personalidad de Trump. La realidad es que las políticas de Trump gozan de apoyo bipartidista en Washington.
Nuestro deber como marxistas, sin embargo, es entender qué hay debajo de la superficie y que impulsa al imperialismo en general.
Lenin y el Imperialismo
Vladimir Lenin, el líder de la revolución rusa, dedicó un libro a este tema: Imperialismo, la fase superior del capitalismo. En él, Lenin explicaba que la acumulación de capital a través del período de bonanza a finales del siglo XIX hizo que las nacientes potencias imperialistas tuvieran que exportar su capital para poder extraer mayores ganancias.
Esto le dió inicio a una contienda para encontrar nuevas esferas de influencia dónde pudieran controlar materias primas, cadenas de producción y ejércitos de obreros por salarios menores a los disponibles en el mercado doméstico.
En la medida en que diferentes ramas de industrias crecen en influencia y otras decaen, países enteros pasan del primer lugar a segunda categoría. Lenin explicó que entonces empieza la redivisión de las esferas de influencia. Esto puede ocurrir a través de negociaciones o confrontaciones bélicas.
Esta re-división de las esferas de influencia es precisamente lo que explica las acciones de Estados Unidos en el último año.
El declive relativo del imperialismo estadounidense
Para la clase dominante estadounidense, es imposible mantener un control completo del mercado mundial como venían haciéndolo, sobre todo, después de la caída de la Unión Soviética y la restauración del capitalismo en China. Por consiguiente, han decidido atrincherarse en las Américas.
En su Documento de Estrategia de Seguridad Nacional, la Casa Blanca explica que su meta actual es sacar a actores “no-hemisféricos” (Léase: China y Rusia) de “nuestro patio trasero” y “recurrir a nuestros amigos consolidados en el hemisferio para controlar la migración, detener el flujo de drogas y reforzar la estabilidad y la seguridad en tierra y mar.”
Esto no significa una simple retirada del escenario global. En el mismo documento se puede leer que el imperialismo estadounidense “debe prevenir la dominación global, e incluso regional en algunos casos, de otros”. En otras palabras, la Casa Blanca hará lo posible para prevenir que China extienda su poder incluso dentro de Asia, ya que esto solo le podrá ayudar a extender su influencia y poder en general.
Esta estrategia explica el verdadero motivo del secuestro ilegal de Maduro y de las amenazas contra el gobierno de Gustavo Petro. Históricamente, Colombia ha sido un fortín del imperialismo estadounidense. En los últimos dos años, la Casa de Nariño se ha acercado a China que se ha vuelto el principal exportador al mercado colombiano con el 26% de las importaciones colombianas viniendo del gigante asíatico. Para la Casa Blanca, esto es inaceptable.
También está el problema de las reformas. El programa de gobierno del Pacto Histórico se resume en la necesidad de expandir el estado de bienestar para facilitar acceso a pensiones, salud, vivienda y educación. A pesar de que estas no tocan la propiedad privada, sí tocan las ganancias de las multinacionales operando en estos sectores de industria.
El artículo de Gabriel Galeano delinea el hilo conductor de estos hechos hasta Febrero 3 y los conecta con la necesidad de una revolución socialista que arranque de raíz la base del poder de los imperialistas: Su control de las altas esferas de la economía colombiana.
Colombia y su papel en el mundo
La historia de Colombia está definida por el hecho de ser una nación rica en recursos naturales pero asediada por las potencias imperialistas del mundo.
El imperialismo canadiense opera las minas mientras que multinacionales españolas como Keralty operan conglomerados masivos dentro del sistema de salud. Esta alianza impía de los imperialistas a través de fronteras nacionales existe nada más para tomar las riquezas de Colombia y dividirlas.
Pero el mayor recipiente es claramente el imperialismo estadounidense quién invierte miles de millones de dólares en la “seguridad” de Colombia (es decir, el entrenamiento de personal militar para reprimir movimientos sociales). Estados Unidos “ofrece” alrededor del 25% de la Inversión Extranjera Directa recibida en Colombia. El 70% de esta inversión es extraída directamente a Estados Unidos en forma de renta e intereses, de acuerdo a Bloomberg.
Esta realidad es histórica. El imperialismo estadounidense se abrió paso a codazos en América Latina con la caída de la corona española y el declive del imperialismo británico, eventualmente asentando los cimientos de su dominación durante el siglo XX. La United Fruit Company estuvo a la vanguardia de esta campaña por el dominio de las Américas, en dónde cientos de miles de obreros del sur fueron explotados para enriquecer a los magnates ladrones del norte.
En Colombia, la manifestación más cruel del carácter sumiso de la burguesía nacional fue la Masacre de las Bananeras. En este episodio de la lucha de clases, la burguesía nacional puso a sus cuerpos de hombres armados al servicio del imperialismo estadounidense y masacró a miles de sindicalistas para proteger las ganancias de la United Fruit Company. En el artículo de Daniel Alarcón, vemos como estos eventos marcaron un antes y después en la historia de la clase obrera colombiana, culminando con la fundación del Partido Comunista Colombiano de hoy.
La lucha contra el imperialismo
Como comunistas revolucionarios, declaramos guerra a muerte en contra del imperialismo y estamos dispuestos a luchar hasta el final para desaparecer la opresión de las naciones de la faz de la tierra. La cuestión es: ¿Qué métodos y tácticas se requieren para lograrlo?
Planteamos que, en última instancia, la única clase que puede lograr la soberanía nacional en el período de dominación imperialista es la clase obrera. Esto es debido a que la burguesía nacional está conectada por miles de hilos al imperialismo y al mercado mundial. Su prosperidad depende enteramente de la financiación de los grandes bancos y multinacionales.
En ese sentido es necesario construir un partido independiente de clase. Semejante conquista le permitiría a nuestra clase formular un programa que defienda los intereses de la clase obrera y el campesinado más pobre. Sobre la base de un programa que defienda las expropiaciones de las altas esferas de la economía, sería posible usar la riqueza de este país para modernizar la agricultura y facilitar enormemente la vida de los campesinos para así ganarnoslos políticamente.
La conquista del poder de un partido obrero en un fortín del imperialismo estadounidense sería un rayo de luz para millones de obreros en todo el mundo, pero especialmente para los obreros en América Latina que lucharán para seguir en esta misma senda.
Es solo sobre esta base que podemos luchar contra el imperialismo.