Política

¿Cómo desmontar al ESMAD?

¿Cómo desmontar al ESMAD?

En una entrevista en Blu Radio en Agosto 23, Henry Sanabria, el próximo director de la policía nacional discutió cuál sería el futuro del ESMAD (el Escuadrón Móvil Antidisturbios). Su propuesta era la reforma del ESMAD como “una unidad de diálogo y acompañamiento”. Esto es una moderación de la promesa de desmontar al ESMAD que Petro esgrimió durante la campaña presidencial. La razón detrás de la popularidad de esta propuesta es obvia: más de 4600 casos de brutalidad policial durante el paro nacional del 2021 causados por esta división de la policía nacional en completa impunidad. 

Esto representa un paso atrás para los obreros, el campesinado y la juventud que eligieron a Petro. Después de todo, una de las razones que se usó para justificar el fin del paro nacional y su enrutamiento a la vía electoral fue precisamente que sería a través de las instituciones que derechos como el derecho de protesta y el derecho de asamblea se conseguirían, no solo en el papel de la constitución del 91 pero en la práctica, a través de la destitución de la punta de la lanza del estado colombiano, usada exclusivamente en contra de las grandes movilizaciones de aquellos que luchan contra las injusticias del capitalismo colombiano. 

La dirección del Pacto Histórico y la institucionalidad tiene una perspectiva clara al respecto: el ESMAD y la policía no pueden ser desmontadas, tienen que ser reformadas. Su reforma será a través de la formación de los oficiales de la policía con el uso de cursos de derechos humanos y ciudadanía para así evitar el uso de la fuerza. Sin embargo, esta no es una reforma a tono con la realidad. 

La represión en Colombia

Los paros nacionales del 2019 y el 2021 vieron la movilización de cientos de miles de colombianos al igual que la movilización del ESMAD y la policía con el propósito de reprimirlas. En ambas instancias, la policía fue responsable de la muerte de manifestantes, con 3 manifestantes siendo asesinados en el paro nacional de noviembre de 2019 y 45 muertes confirmadas en el 2021. Teniendo en cuenta que el paro nacional no fue nada más que la expresión popular del descontento con el gobierno de Iván Duque, es claro qué papel juegan estas instituciones en la sociedad: son un instrumento para la opresión de una clase por otra. 

Fue bastante interesante oír al representante José Alberto Tejada (Pacto Histórico) en Zona Franca declarar que “En Francia, los chalecos amarillos estuvieron ocho meses en las calles y hubo un solo muerto”. Tejada explica que en la práctica, la policía francesa no fue a confrontar a los manifestantes, sino más bien “en la práctica, contuvo, delimitó territorios (…), hizo acuerdos entre los manifestantes y la ciudadanía”. Por un lado, este análisis ignora los 11000 arrestos y los 2495 manifestantes lesionados y por el otro, como menciona antes, Tejada considera que este método debe ser implementado aquí así como fue implementado en Estados Unidos, en donde el movimiento BLM (Black Lives Matter, que se traduce a “Las vidas negras importan”) fue brutalmente reprimido por la policía estadounidense, con más de 14000 arrestos e incontables asaltos grabados y transmitidos en redes sociales. 

El papel de la policía no cambia sin importar a qué país pertenece. La única diferencia es qué tácticas se les permite usar en cada periodo histórico, dependiendo de la historia de la lucha de clases en cada país. Sin embargo, como institución, su existencia está diseñada para defender el status quo. En Colombia, la policía ha sido partícipe de la represión directa de las grandes movilizaciones nacionales por los últimos cinco años, ya sea durante los paros nacionales o durante las insurrecciones en Bogotá del 2020. No solo ha sido la policía sino toda la máquina estatal la que ha sido utilizada contra los manifestantes, con las cortes y los fiscales haciendo lo posible para asegurar la mayor cantidad de arrestos posibles para enviar un mensaje claro a las masas: “La manifestación es legal, pero no es aceptable”. 

El marxismo y el estado

La tarea de los marxistas es explicar que el estado no es un actor neutral. El estado está del lado de la burguesía. En tiempos de paz y auge económico, los funcionarios estatales están dispuestos a implementar reformas para mantener un cierto nivel de estabilidad social. Pero en tiempos de crisis económica, cuando las masas salen a las calles a hacer conocer sus necesidades y a tratar de luchar contra la miseria que el capitalismo les inflige, salen las porras. 

Credito de imagen: Wikicommons

Contra semejante aparato, solo hay una verdadera solución. Una solución que los Marxistas aprendieron de la clase obrera, de eventos históricos como la Comuna de París, en donde los trabajadores de París tomaron control de una de las capitales más importantes de Europa y trataron de ponerle fin al capitalismo por sus propias manos. Marx aprendió de estos eventos y le explicaría sus conclusiones a Kugelmann en su correspondencia:

Si miras el último capítulo de mi 18 Brumario, verás que declaro que el próximo intento de la Revolución francesa será no solamente el de transferir la maquinaria burocrática y militar de unas manos a otras — como ha pasado hasta ahora — sino romperla (‘zerbrechen’); y ésta es la condición previa para cualquier auténtica revolución popular (…) Esto es exactamente lo que implica el intento de nuestros heroicos compañeros franceses”. 

Las lecciones que Marx extrajo de este evento fueron tan importantes que le inspiraron a él y a Engels a corregir el Manifiesto del Partido Comunista para aclarar que la tarea de la clase obrera no era tratar de operar el estado burgués para sus propios fines, sino derrumbar el estado burgués y crear un estado diseñado para ser operado por la clase obrera. En otras palabras, las masas obreras y campesinas armadas para llevar a cabo la transformación socialista de la sociedad.  Semejante transformación de la sociedad no se puede implementar a través de las instituciones que la burguesía controla a través de la financiación y su aparato jurídico sino que se tiene que desarrollar por la clase obrera a través de su propio estado, creado para coordinar la expropiación de las altas esferas económicas bajo control obrero democrático. Será con el control económico de la sociedad que se podrá realizar la base para el control político de la sociedad de parte de los obreros. 

¿Reformar o extinguir a la policía?

Es claro que la clase obrera y la juventud quieren hacer algo al respecto al ESMAD y reconocen que éste no existe para proteger la ley y el orden sino para defender a la propiedad privada y a sus dueños. Las soluciones que el gobierno del Pacto Histórico quiere implementar, en la práctica, son sólo cosméticas. Renombrar al ESMAD, ofrecerles a sus cadetes y oficiales cursos de derechos humanos no resuelve el problema de base: su rol social. 

Si bien existe la posibilidad de que el ESMAD sea desplegado en menos manifestaciones o de que sus oficiales sean destituidos en caso de ser necesario para mantener el equilibrio social, el hecho es que los mil y un lazos que tienen con la burguesía y la necesidad de su existencia dentro del capitalismo significa que todos estos cambios serán el equivalente a ponerle una peluca al mono. 

Prueba de esto es la reciente invasión de predios en Valle del Cauca. La ministra de Agricultura y Francia Márquez no tuvieron ningún problema en remover a los 150 campesinos ocupando territorio que el gobierno había prometido darle a los campesinos a la fuerza y con la violencia del ESMAD. ¿Por qué? Para defender la propiedad privada. Es claro que los reformistas creen que pueden lograr la reforma agraria sin la movilización de la clase obrera, y para eso están dispuestos a reprimir a la clase obrera en la medida que preparan su plan de compensar al latifundio por su logro de haber monopolizado la tierra en el primer lugar. 

Es claro que el ESMAD no se puede “reformar”. La tarea no solo es desmontarlo, entonces, sino reemplazarlo. No se puede declarar la necesidad de abolir algo sin antes proveer una alternativa. La alternativa necesaria es, entonces, la clase obrera, armada y organizada para defender un nuevo modo de producción. Solo será semejante formación de estado la que podrá reemplazar al estado capitalista. Un estado socialista diseñado para ser operado por la clase obrera, en donde los funcionarios sean sujetos a elecciones libres con posibilidad de ser revocados, en donde no reciban nada más que el salario promedio de un obrero especializado y no exista un ejército permanente cuya tarea sea la implementación del terror y la violencia para mantener a la clase obrera bajo control. 

Sin embargo, en el día de hoy, se puede luchar contra la existencia del ESMAD y se puede forzar la mano del gobierno. La mejor manera de hacer esto es tomar inspiración de las declaraciones del Ministro del Interior, Alfonso Prada, diciendo que es necesaria la movilización popular para convencer al congreso de la reforma tributaria. Huelgas, manifestaciones masivas, ocupaciones, todas estas herramientas de la clase obrera podrían ser usadas en conjunto con un paro para hacerle entender al gobierno del Pacto Histórico que la existencia del ESMAD no es aceptada por los obreros, campesinos y jóvenes que han depositado sus esperanzas en este gobierno. Semejante respuesta aclararía de una vez por todas que no es el ESMAD el que protege a los colombianos de abajo, sino la clase obrera, usando la fuente de su fuerza: su capacidad de producir todo lo que se hace en la sociedad. 

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Gabriel Galeano

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