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El Pacto Histórico se consolida en las legislativas

El Pacto Histórico se consolida en las legislativas

El período electoral en Colombia ha iniciado con las elecciones legislativas. El Pacto Histórico de Gustavo Petro, el principal dirigente del reformismo colombiano, ha obtenido la mayor votación en elecciones legislativas desde la reforma política del 2003, con 4.4 millones de votos para el Senado. 

Estos resultados lo ponen firmemente cómo el partido con mayor número de legisladores en el senado y con un bloque formidable en la cámara de representantes. Esto comprueba que la lucha por las reformas han puesto a la clase obrera y al campesinado en pie de movilización para obtener las reivindicaciones que la clase dominante le ha negado históricamente. 

La consolidación del Pacto Histórico

La avasallante victoria de los reformistas en el Senado es importante ya que las reformas se han encontrado constantemente con el bloqueo institucional de varios senadores que han utilizado su posición para vetar las reformas. Es claro que las masas han respondido a la necesidad de romper este bloqueo institucional. 

En la Cámara, el Pacto logró 29 curules, quedando atrás del Centro Democrático (Partido de la derecha de Álvaro Uribe Vélez) y del Partido Liberal. Sin embargo, las elecciones a la cámara reflejan el poder de las maquinarias electorales en las regiones debido a su asignación geográfica mientras que las elecciones al senado tienden a ser más sensibles a los intereses nacionales de las masas.

La composición de la Cámara y el Senado, sin embargo, todavía no le permite al Pacto Histórico pasar las reformas por de facto. La presión de moderar su programa empezará especialmente en las cámaras legislativas, dónde los senadores en el centro del espectro político reconocerán la popularidad del Pacto pero no querrán antagonizar a los empresarios. 

La aritmética legislativa no se supera con regateos en cuartos oscuros del Congreso. Fue a través de la movilización de la clase obrera y el campesinado que se logró desmontar el bloqueo del empresariado. El ejemplo más contundente fue la reforma laboral que pasó el Congreso con un llamado a un paro nacional del presidente. 

El Pacto Histórico debe movilizar a la clase obrera y al campesinado de esa misma manera para romper cualquier obstáculo que los senadores pongan en el camino de las reformas.  Solo esto le ganará la lealtad de las masas en el siguiente período. 

El fracaso rotundo de Roy Barreras

En el terreno de las consultas presidenciales, la victoria e influencia del Pacto se mide en su ausencia. Tanto Petro cómo Iván Cepeda (el candidato presidencial del Pacto Histórico) apelaron a sus bases a ignorar las consultas, debido a la intervención del Consejo Nacional Electoral de impedir la participación de Cepeda en los comicios interpartidistas. 

Debido a esto, Barreras solo obtuvo unos 240.000 votos en comparación con los 1.400.000 votos de Cepeda en la consulta del Pacto Histórico de Noviembre. 

La candidatura de Roy Barreras se predicaba en el pragmatismo de apelar a los sectores del empresariado que estuvieran a favor de las reformas con un programa moderado que deslindara de las consignas más polarizantes del presidente, cómo el llamado a una Asamblea Constituyente y la Paz Total (una política de negociación simultánea con todos los actores armados). No solo eso, pero arremetió contra Cepeda por su “radicalismo” repetidamente. 

Esta consulta y sus ataques a Iván Cepeda deben ser reconocidas por el Pacto Histórico cómo su renuncia permanente al partido de izquierda. Más importante aún, el resultado es prueba contundente de que es posible construir un partido de la izquierda sobre la base de la lucha por las reformas y que, en la medida en que el partido se mantenga fiel a los principios de la lucha por las reformas, las masas lo seguirán. 

Cómo continuar la lucha por las reformas

El Pacto Histórico goza de una base militante y disciplinada al igual que un apoyo sustancial dentro de la población más allá de estas bases. Esto se ha traducido en un número formidable de senadores y representantes que le permitirá avanzar su agenda en el plano parlamentario. 

No solo esto, pero la derrota del ala más oportunista del Pacto Histórico ha proveído una oportunidad altamente clarificadora del verdadero papel que estos camaleones juegan dentro del Pacto. Durante los momentos de movimiento álgido de la clase obrera, se llenan la boca con consignas militantes pero durante los momentos de calma, son los primeros en tomar el lado del empresariado. 

Sin embargo, hemos de ser claros. El programa del Pacto Histórico plantea la construcción de un capitalismo “más humano” en Colombia. La realidad es que el capitalismo de este país es un producto directo de las necesidades del mercado mundial, que necesita las materias primas y la clase obrera colombiana bien baratas. 

En ese sentido las reformas plantean una amenaza a la clase dominante nacional y a los imperialistas en Washington ya que representan pérdidas para sus ganancias y serían el producto de la movilización de la clase obrera y el campesinado. Si ellos salen victoriosos y obtienen mejoras en sus vidas, van a querer ir por más. 

Esta es una clase con la que es imposible conciliar. La ruta parlamentaria propuesta por el Pacto Histórico nunca podrá facilitar la victoria permanente de las reformas. A través de esta vía, el estado y la clase dominante actuarán constantemente para frenar las reformas y defender sus privilegios. 

Es necesario tomar la señal que plantea la salida del ala oportunista cómo una oportunidad para preparar un partido independiente de la clase obrera, que luche en cada plano de la vida de nuestra clase para sacar a los oportunistas cómo Roy Barreras, Armando Benedetti y los dirigentes sindicales que prefieren trabajar con la patronal antes que luchar verdaderamente por las reformas. 

La tarea principal de los comunistas en este período es construir ese partido independiente, participando activamente en la lucha por las reformas. Especialmente es nuestro deber demostrar que los métodos requeridos para obtener las reformas no serán los de la vía electoral. Las movilizaciones, huelgas, paros y ocupaciones son esenciales para aumentar la presión contra la clase dominante. Si el Pacto Histórico no prepara semejante ofensiva, las masas se chocarán con el bloque institucional, se desmoralizaran y la oportunidad histórica de obtener las reformas será perdida por completo. 

En última instancia, los comunistas hemos de entender que la lucha por las reformas responde a una necesidad más profunda debajo de la superficie de la sociedad misma. Es la necesidad de acabar con el caos del sistema capitalista que genera la explotación y la desigualdad que queremos acabar. Solo un partido independiente de la clase dominante podrá luchar contra este sistema y derrocarlo. Nuestra tarea es usar este momento histórico para construirlo. 

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Consejo Editorial De Colombia Marxista

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