Actualidad Paro General

La Clase y La Dirección – Respuesta a Petro

La Clase y La Dirección – Respuesta a Petro

Si hay un político en Colombia cuya opinión con respecto a los eventos ocurridos a través de los últimos 12 días es importante, su nombre es Gustavo Petro. El Senador de Colombia Humana, quien es el representante más visible de la izquierda en Colombia, ha sido la víctima de una gran cantidad de calumnias mientras las protestas han acelerado. El latifundio y la burguesía colombiana lo han acusado de haber iniciado estas protestas y este paro para tumbar a Duque y convertir a Colombia en otra Venezuela. 

Esto refleja que tan fuera de contacto con la realidad la burguesía colombiana está. En sus declaraciones y su lenguaje, Petro ha demostrado que no tiene ningún interés en convertirse en el Hugo Chavez de Colombia. Desde su campaña a la presidencia del 2018, Petro ha demostrado su interés en  llevar a Colombia más allá de los límites de la clase dominante actual. Su orientación hacia la teoría moderna monetaria es en parte el resultado de tratar de conseguir lograr una mejor economía en un país en donde la pobreza y la precariedad reinan. 

El problema sin embargo es que, como hemos detallado antes, las ideas de Petro no superan los límites del capitalismo. Las propuestas de Petro son reformas que mejorarían las vidas de los colombianos. Eso no es algo que podamos despreciar. Pero para nosotros es esencial evaluar no solo la subida de los sueldos y la reducción de precios, sino la permanencia de estos logros y proveer una solución permanente a los problemas que caracterizan a la vida en Colombia. 

Incluso dentro de estas limitaciones, diríamos que Petro ha demostrado un alto nivel de perspicacia en una coyuntura en la cual la mayoría de la clase dominante colombiana ha perdido el norte. Cuando Petro sugiere que el movimiento ha demostrado una falta de dirección después de la caída de la Reforma Tributaria, nosotros no podemos estar en desacuerdo. De hecho, ¡concordariamos! 

Quisiéramos, entonces, plantear unas pautas, en donde nos diferenciamos y en donde estamos de acuerdo con Gustavo Petro, basados en sus pronunciamientos durante este periodo.

La Segunda Alocución de Gustavo Petro:

En Mayo 5, a 7 días de las protestas en Abril 28 que desataron el Paro General en su expresión actual, Gustavo Petro publicó en Twitter lo que es efectivamente su segundo pronunciamiento con respecto al asunto de la situación actual de Colombia. En este video, Petro empieza con la metáfora de que Duque se encuentra secuestrado por Uribe para indicar que Duque está actuando bajo la influencia del infame matarife, y hace una apelación al Presidente para que retire a la policía y la represión. 

El gobierno de Duque es efectivamente el gobierno de Álvaro Uribe Velez. Nosotros nunca negaremos esto. Duque fue el sucesor elegido por Uribe ya que este no podía ponerse de candidato para la presidencia. Pero esto nunca ha sido una relación forzosa. Duque ha jugado el rol de “Uribito” con gusto. La idea de que se les puede dividir, de que Duque es simplemente un cómplice forzado en esta coyuntura está fuera de contacto con la realidad. Es claro que Duque procede de las mismas premisas que Uribe. Esto se ve particularmente en los acuerdos de paz, donde Duque ha demostrado una predisposición a atacar a los ex-guerrilleros con ferocidad e ignorar las promesas hechas por el gobierno colombiano cuando estos fueron firmados. 

No solo esto, el hecho más sencillo es que la represión no fue desplegada simplemente por que Uribe por si mismo crea que esta es la mejor manera de combatir el movimiento. Esto es parcialmente cierto. Pero también es importante notar que esta es la historia de la clase dominante colombiana. Esto lo podemos ver desde la simpatía abierta de Laureano Gomez (Decimoctavo presidente colombiano) al régimen de Francisco Franco y el entrenamiento del ejército colombiano por la Fuerza Defensora Israelí (un infame ejército cuya tarea principal es la represión de Palestinos)

Como si esto no fuera suficiente, Petro también plantea que “hoy hay que salvar a Duque de Uribe”. En otras palabras, Petro discierne que Duque solo es pasajero cuando es el conductor del bus. Es claro que si Duque ha retrocedido en frente del movimiento de las masas, no es por la bondad de su corazón. Es por la enorme fuerza de las masas, que han demostrado un espíritu de combate que la clase dominante colombiana no ha visto en varias décadas.

En su video, Petro también propone que Duque debería deshacerse de la reforma tributaria del 2019 como solución a la crisis de la deuda externa colombiana. Si bien nosotros no nos oponemos a la removida de otra reforma tributaria que permite que los ricos paguen menos impuestos, el hecho es que semejante recaudo (de “9-15 billones anuales”) apenas y le haría una mella a la deuda externa  de $156,834,000,000 (51,8% del PIB). Semejante reforma tendría un efecto paliativo. Pero es una capitulación a las condiciones actuales del capitalismo. Aquí vemos otra vez que Petro no está dispuesto a ir más allá de los límites del capitalismo. Esto es fatal en un país como Colombia, donde el imperialismo juega un rol importante a la hora de asegurarse que el capitalismo colombiano simplemente nunca pueda salir del yugo de las multinacionales. 

Petro le pide al comité de paro reorganizar la movilización. Volver a colocar fechas precisas y determinar un programa y proponer el cese de actividades para evitar la represión. Esto lo hace en nombre de salvaguardar las elecciones ya que él cree que el gobierno de Duque podría usar esto para declarar que el movimiento está perpetuando un golpe de estado y por consiguiente, podría suspender las elecciones. Incluso Petro le sugiere al comité de paro que “evitar la confrontación con la policía y el estado es fundamental.” Pero el hecho es que el estado es el que ha forzado la confrontación con las masas una y otra vez. Las masas tienen un derecho fundamental de protestar. Declarar que las masas deberían ser las primeras en doblar la rodilla en este momento revela que Petro le tiene miedo a la posibilidad de que las masas puedan llegar a un punto en el cual no necesiten de su liderazgo en unas posibles elecciones. 

Finalmente, Petro sugiere que Duque ha ‘labrado’ el camino de su propia debilidad y le apela directamente, para que el presidente tenga la oportunidad de tener un buen año de gobierno y continuar con las tareas enfrentando a la Casa de Nariño. La gran pregunta es, ¿donde, en la historia de este gobierno, saca Petro la confianza para creer que Duque podría cumplir con estas tareas? En los últimos 3 años, el gobierno de Duque ha demostrado de la manera más clara su completa inhabilidad de resolver los problemas del día a día, su antagonismo a cualquier intento de aliviar los problemas causados por el capitalismo y el peor tipo de corrupción. Dejar que este gobierno continúe más de un segundo, cuando la energía de las masas está claramente dispuesta a llevar las cosas más allá de esta presidencia, es una abdicación enorme del mandato de las masas al estado y a la democracia burguesa. 

La necesidad de dirección:

Como mencionamos antes, sin embargo, si concordamos con Petro en una cosa muy crucial: la falta de dirección del movimiento. Las masas en las calles han demostrado un espíritu de lucha aguerrido, dispuesto a vencer a como dé lugar. Pero los procesos históricos no se tratan simplemente de quien lo quiere más. Los procesos históricos y sociales que estamos viendo dependen de las condiciones objetivas y el factor subjetivo para la victoria. La condición objetiva más importante (un movimiento mayoritario compuesto por la gran mayoría de las masas, que han sufrido bajo la miseria de este sistema capitalista) existe. Y su energía ha movido montañas. Pero si no se concentra en los cimientos del sistema que lo oprime, su energía se dispersara y se perderá la oportunidad. El enemigo tendrá la oportunidad de reagruparse y contraatacar. 

Es claro que Petro figura que él y su Pacto Histórico podrían ser un semejante dirección. Y lo más probable es que terminen jugando semejante rol. Para nosotros, esta posibilidad es una que celebramos con ciertas reservaciones. Si el movimiento tiene metas claras por las que luchar, esto terminaría concentrando las fuerzas y podría obtener victorias significativas para la clase obrera. Victorias y tareas históricas que el capitalismo colombiano nunca había completado, como la formalización del trabajo y demás. Pero sin embargo, Petro siempre se encontrará limitado por el capitalismo y el imperialismo. Lo que pueda lograr siempre será logrado en confrontación abierta con la burguesía colombiana. La presión enorme de esta clase dominante, con su tendencia a la represión y la batalla abierta podría fácilmente doblegar un prospectivo gobierno de Petro y deshacer cualquier logro que este ponga en la mesa. 

Este es el meollo del asunto para nosotros, como Marxistas. No podemos simplemente luchar por reformas que podamos perder a futuro. Estas victorias enormes son importantes, para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y ayudarles a entender qué métodos de lucha logran obtener la victoria. Pero la tarea de la clase obrera colombiana es una tarea histórica y es la tarea de toda la clase obrera internacional: ponerle un fin a la explotación del hombre por hombre. Solo es con un método que pueda discernir las dinámicas económicas y sociales y con un programa que pueda convertir al socialismo en la consigna del día que podremos sobrellevar los enemigos que están enfrente de nosotros.

El caso de Petro, si se pudiera resumir, es que la clase obrera claramente merece una recompensa por esta lucha abierta en contra del gobierno de Duque y esta recompensa es un gobierno que no envuelva a Duque y a Uribe. Pero para Petro la clase obrera debe de esperar las elecciones, para evitar los peores resultados de la represión y así poner en el gobierno colombiano un gobierno de la gente para la gente. Pero semejante espera podría terminar siendo fatal para las posibilidades que este paro general ha creado. No podemos simplemente dejar para mañana lo que se necesitaba hacer ayer.

Aún más importante, hay que aclarar que la represión existía antes de las protestas y continuará mientras este gobierno y este sistema estén al mando. Si bien los tanques y los helicópteros son atemorizantes y las muertes no se pueden menospreciar el hecho es que el sacrificio consciente y aguerrido de las masas no se puede menospreciar, tampoco. Y el hecho es que no hay ningún arma que la burguesía colombiana pueda desplegar que pueda reprimir las fuerzas de la historia y de una idea cuya hora ha llegado. 

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Gabriel Galeano

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